Estudios revelan que los algoritmos que controlan redes sociales como TikTok han generado un impacto importante en la capacidad de concentración y atención de nuestro cerebro, desafortunadamente no para bien.
¿A quién no le ha pasado? Abrimos Instagram ‘para ver algo un ratico’ y cuando nos cae el golpe de realidad, ya ha pasado una hora y ni cuenta nos dimos. Sentimos que nuestro cerebro está cansado, incluso estresado, pero ni siquiera así soltamos el celular. Esto que sucede no es culpa de la pereza o la procastinación (bueno, habrán casos de casos), es el resultado de una de las herramientas de ingeniería del comportamiento más poderosas de los últimos años: el formato de videos cortos. Un formato que está ‘hackeando’ tu atención poco a poco sin que te des cuenta.
La ciencia detrás del deslizamiento eterno

Para entender de dónde surge este problema debemos conocer primero a la dopamina. Contrario a lo que suele creerse, la dopamina no es solo la hormona del placer, sino también de la anticipación. El algoritmo de videos cortos utiliza lo que en psicología se conoce como recompensa variable, es decir, no sabemos si el próximo video será divertido, aburrido o malo, pero deslizamos con la esperanza de que el siguiente sea el bueno.
Este ciclo nos mete dentro de un bucle de búsqueda infinita que eleva nuestro umbral de placer, haciendo que actividades que antes hacíamos con normalidad —como leer un libro, hacer una tarea o incluso leer esta nota— nos parezcan insufribles.
Andamos en ‘modo automático’
Sin embargo, la cosa va más allá. Un estudio realizado en el 2023 por la Universidad del Sur de California reveló que el diseño de estas plataformas de videos está eliminando nuestra intención consciente: ya no deslizamos por querer ver algo, lo hacemos por un hábito automático que nos lleva a pasar horas y horas haciendo un scroll que nunca termina.

Lo más grave es que esto termina debilitando la corteza prefrontal del cerebro, encargada de la toma de decisiones lógicas y del control de impulsos. El consumo excesivo de estos videos acaba por ‘dormir’ el área del cerebro que nos debería controlar y, en otras palabras, ‘mandarnos a dormir.
La fragmentación de nuestra atención
Este formato no solo está haciéndonos más difícil la toma de decisiones y el control de impulsos, también nos está limitando la capacidad de concentrarnos adecuadamente en alguna actividad «aburrida». La velocidad a la que estos contenidos son consumidos fortalece nuestra atención transitoria, es decir, la reacción a estímulos rápidos, lo cual acaba quitándonos la capacidad de concentrarnos en una sola tarea durante algunos minutos.
“No solo ignoran los ‘me gusta’, sino que también ignoran las consecuencias de publicar, y así es como empieza a propagarse la desinformación”, Wendy Wood e Ian Anderson, autores de la investigación de la USC.
Básicamente estamos dándole un entrenamiengo poderosísimo a la mente para… distraerse, trayendo consigo errores de concentración y una fatiga mental constante.
Pero no todo está perdido
Así como la mente es capaz de aprender algo, también puede ‘desaprenderlo’ o darle Ctrl + Z. Por supuesto no se trata de irnos a vivir en una cueva o desconectarnos 100% del mundo digital, pero sí de tomar nuevamente el control de nuestras capacidades de decisión y concentración que poco a poco hemos ido perdiendo. Aquí te van algunos consejos útiles que te serán de mucha ayuda en esta ‘lucha digital’:
- Nada de redes sociales al despertar: Sí, es difícil romper con el hábito de levantarnos y empezar a abrir cuanta red social a ver qué hay de nuevo (y más si hay alguna racha de TikTok por ahí andando), pero no entrar a redes sociales al menos durante la media hora siguiente de despertar ayudará a tener un inicio de día más limpio, ya que de paso no nos condicionamos a la información o noticias que podamos ver en Internet.
- Re-entrena tu mente para que mantenga el foco: Dedícale unos 20 o 30 minutos diarios a actividades que requieran un nivel de concentración moderado. Lee un libro, escribe a mano, escucha un pódcast largo sin hacer nada más, o simplemente sal a caminar sin el celular en la mano. Esto es como una especie de gimnasia mental que te ayudará a recuperar tu capacidad de atención.
- Elimina los estímulos coloridos de tu celular: Desde los ajustes de accesibilidad de tu teléfono activa la presentación en escala de grises, esto hará que los colores brillantes y los diferentes estímulos visuales sean mucho menos atractivos y disminuya tus niveles de dopamina.
Al final, la tecnología más avanzada está en nuestra cabeza, no en el teléfono que enemos en la mano todo el día. Dominar la tecnología hará que seamos nosotros quienes tengamos el control y no un algoritmo que busca mantenerte enganchado cada día más.

