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Coronavirus

“¡La situación está difícil!”: Los retos que enfrentan los pequeños comerciantes durante la pandemia

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Disminuyeron las ventas”, expresó para El Vínculo Digital Isabel Aparicio Uribe, quien tiene un pequeño restaurante en el barrio El Divino Niño en Piedecuesta. No es nada sencillo, pues en tiempos de COVID-19, constantemente los restaurantes pequeños, aquellos que no son reconocidos ni poseen grandes ingresos para hacer publicidad y sobrevivir en el mercado, se ven afectados por la actual crisis.

Por consiguiente, el gremio de restaurantes ha manifestado sus inquietudes y ha pedido apoyo al Gobierno Nacional para evitar la desocupación de locales y el despido de cientos de trabajadores.

De acuerdo con la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodres), la mejor alternativa para salvaguardar la economía de este sector, mientras pasa la cuarentena, es que el pago de los cánones de arrendamiento se base en los porcentajes o niveles de ventas y en los pagaderos por mes vencido. El gremio ha manifestado “su creciente preocupación por la insostenible posibilidad de garantizar empleos ante la crisis generada por la pandemia COVID-19”, asimismo, agregó que: “Teniendo en cuenta que el acceso a nuevos créditos bancarios ha sido mínimo y para muy pocas compañías de la industria gastronómica, la imposibilidad de reducir el arriendo de manera significativa, genera una consecuencia material inmediata, que es la liquidación masiva de personal”.

“Atendemos por medio del servicio a domicilio, pero no ha funcionado muy bien”, expresó con tristeza y preocupación doña Isabel. Es claro que los pequeños comerciantes se enfrentan a grandes retos, por lo tanto, una de las alternativas más aclamadas es la continuación del servicio a través de los llamados “domicilios”. Acodres ha aceptado que “la realidad económica actual ubica a la industria gastronómica con cero ingresos por venta directa, canal que representaba el 75 % de la facturación de los negocios”, por ende, la desesperación de empleados y empleadores es notable, ya que es una realidad que “el 80 % de la industria no cuenta con capacidad para reinventarse y prestar el servicio de domicilios; y los que prestan hoy ese servicio, solo alcanzan ventas promedio equivalentes al 12 % de los ingresos anteriores a la crisis, realidad sobre la cual tenemos que ajustar las estructuras de costos y gastos para sobrevivir”.

Sin embargo, la entidad ha invitado a “mantener nuestras sanas relaciones comerciales, construidas por años. El futuro del negocio de restaurantes en Colombia depende de la racionalidad de los arrendadores frente a la realidad económica. De no existir esta racionalidad, se desencadenará una inevitable desocupación masiva de locales, liquidación masiva de compañías y de todo el personal de nuestra industria, una de las grandes generadoras de empleo e ingresos en el país”, aunque para nadie es un secreto que “este escenario de muchos meses y quizás hasta dos años con los restaurantes cerrados al público, adicional a las condiciones propuestas por el Decreto 579 expedido ayer, deja como único escenario un acuerdo razonable entre arrendadores y arrendatarios a la luz de la realidad económica de los últimos”.

“En mi caso toca pagar el arriendo teniendo en cuenta un ´acuerdo de espera´ pactado con el arrendador”, manifestó Aparicio. La Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), ha propuesto que las nóminas se paguen de forma tripartita, es decir, entre el Gobierno, los empresarios y los trabajadores, esto con el fin de preservar los empleos que se han visto afectados por la llegada del coronavirus al país. Según Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, la idea nació tras la falta de crédito, lo cual preocupa a los pequeños y medianos empresarios debido a que no saben cómo hacer frente a las nóminas que se avecinan. No obstante, esto fue rechazado por la Confederación General de Trabajadores (CGT), ya que esto representa una reducción de los salarios.

Para el presidente de la CGT, Julio Roberto Gómez, el Gobierno más el sector financiero son lo que “tienen que acudir al auxilio de los sectores que tiene dificultades para el pago de las nóminas, pero no reduciendo el salario de los trabajadores”. Este, según Isabel, es uno de los problemas que la aquejan, puesto que sin ventas no hay dinero para pagar la labor de sus empleados. Por lo tanto, una de las soluciones que se le ha presentado al Gobierno es “recurrir a las reservas internacionales para ver cómo enfrentamos la crisis que estamos viviendo”, añadió Gómez.

Por otro lado, el incremento de los precios en diversos artículos de primera necesidad genera, igualmente, temor entre comerciante y compradores. Nuestra entrevistada aceptó que “productos como los huevos, los granos y las legumbres han aumentado drásticamente sus precios”. Debido a esto, el DANE ha propuesto a los colombianos que se abastezcan te proteínas menos costosas como el pollo cuyo precio es relativamente competitivo y asequible. “Si bien no es parte de la lista de seguimiento que nos establecen los ministerios, valdría la pena que los colombianos empiecen a abastecerse de esa proteína”, expresó Juan Daniel Oviedo, director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística. Esta declaración surge tras el evidente aumento en los precios de productos como el arroz, que por kilo cuesta alrededor de $3.500; el huevo, en territorios como Sincelejo, que se obtiene a $500 la unidad; la arveja verde, el aceite de girasol y la naranja.

Tanto para los pequeños empresarios como para los consumidores, dicha condición es alarmante, ya que los colombianos en condición de vulnerabilidad obtienen los productos de primera necesidad que necesitan en sus hogares directamente de tiendas o supermercados de barrio.  “Es la primera vez en la historia estadística del país que el DANE asume la responsabilidad de hacer visibles los precios minoristas o de venta al público de productos definidos, así como la fuente donde se está comercializando y su respectiva ciudad”, aceptó Daniel Oviedo.

Asimismo, es relevante destacar que el decreto 507 expedido por el Gobierno Nacional ordenó al DANE hacerle seguimiento al precio de los productos de la canasta familiar que son de primera necesidad en los hogares de los colombianos que presentan condiciones de vulnerabilidad o pobreza.

Considerando lo anteriormente planteado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pronosticado que el Producto Interno Bruto de Colombia durante el presente año caerá en un 2,4%. Sin embargo, se estima que cuando la pandemia se controle, disminuya y la situación mejore, la economía se recuperará en un 3,5% para el próximo año. Por ende, la organización expresó que “a pesar de los vientos en contra en la región y de los choques globales, la economía colombiana se mantuvo resiliente en 2019 gracias a marcos de políticas muy sólidos y políticas públicas bien ejecutadas. La inmigración desde Venezuela, la inversión pública y privada, las remesas entrantes, unos salarios reales más altos y el aumento de la oferta de crédito al consumo respaldaron una fuerte demanda interna y elevaron el crecimiento económico al 3,3 % en 2019”.

De acuerdo con el FMI se asume con “buenos ojos el fuerte compromiso de las autoridades con la regla fiscal y con la mejora de la transparencia fiscal. Para salvaguardar el gasto social y la inversión pública, los directores alentaron la movilización de ingresos adicionales a mediano plazo a través de impuestos estructurales más altos y mejoras en la administración tributaria”.

Doña Isabel finalizó la entrevista con nostalgia, asegurando que “la situación está difícil y crítica”. Solo resta por esperar que la pandemia pase pronto para que todos los sectores económicos del país se recuperen de forma satisfactoria y efectiva.

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