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Las dudas y respuestas de lo que está pasando en la Amazonía

Aclaración: Algunas imágenes usadas en este artículo son meramente ilustrativas.

El pulmón el mundo está en riesgo: desde hace más de 20 días la Amazonía arde sin control alguno ante la impotente mirada del planeta. Recientemente el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro indicó -sin presentar prueba alguna- que «una acción criminal» estaría detrás de este gigantesco hecho para «llamar la atención en contra del gobierno de Brasil». Adicionalmente insinuó que las ONG son responsables de los incendios.

Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales del Brasil (INPE) los incendios han aumentado en un 84% en Brasi, y más del 50% se producen en la Amazonía. Marina Silva, la exministra de Medio Ambiente de Brasil viajó a Bogotá y realizó una entrevista para El Espectador con el fin de explicar qué es lo que sucede con la selva amazónica. Estas fueron las dudas resueltas por la exministra:

¿A qué responde la dinámica de los incendios en la Amazonia?

MS: Son varias razones combinadas. La primera son las quemas ilegales practicadas por una gran cantidad de personas durante la temporada seca para hacer praderización. También tiene que ver con la negligencia para fiscalizar la deforestación, porque desde que Jair Bolsonaro era candidato, y ahora como presidente, ha impulsado la idea de que los fiscales agroambientales no van a “molestar” a los agricultores con multas, así que la idea de que se estaban liberando tierras en la Amazonia se esparció.

 

La tercera razón es el debilitamiento de los órganos de control ambiental, que en Brasil son tres: el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales (Ibama), una especie de Fiscalía ambiental; el Instituto Chico Méndes, que gestiona los bosques exclusivos para conservación, y el Servicio Forestal Brasileño. A este último, Bolsonaro lo retiró del Ministerio de Ambiente y lo puso en el Ministerio de Agricultura, donde se manejan intereses que conflictúan con la conservación.

Pero más allá del discurso hay una serie de políticas concretas y cuestionables.

Claro. El hijo del presidente y senador, Eduardo Bolsonaro, presentó junto con otro diputado un proyecto de ley para modificar el Código Forestal y acabar con las zonas de reserva. Cada pedazo de la Amazonia que pertenezca a un particular tiene una moratoria: solo se puede usar el 20 %, el resto debe permanecer siendo bosque. La propuesta del hijo del presidente es acabar con esa restricción, lo que haría que se liberen unos 15 millones de hectáreas de bosque amazónico para producción agrícola, y la deforestación aumentaría más del 40 %.

Cuando fue ministra de Ambiente logró reducir la deforestación dramáticamente. ¿Cómo lo logró?

En 2003, cuando asumí, la deforestación estaba al alza. Se habían talado 2’593.600 hectáreas de bosque, y el siguiente año fue peor. En 2004, cuando se habían talado 2’777.200 hectáreas más, lanzamos el Plan de Prevención y Control de la Deforestación en el Amazonas. No podíamos hacerlo solo desde el Ministerio de Ambiente, entonces coordinamos a otros 13 ministerios bajo tres tareas: combatir las prácticas ilegales, ordenar el territorio y apoyar el desarrollo sostenible. Creamos un sistema de detección en tiempo real, declaramos 24 millones de hectáreas para la conservación justo en el frente de expansión agrícola, y le agregamos 725 funcionarios ambientales al sistema, que al final pusieron unas cuatro millones de multas a infractores. Para 2005, habíamos salvado 638.000 hectáreas de la tala, pero se volvió a disparar en 2007. Ahí decidimos liberar todos los datos para que científicos y sociedad civil los usaran y con eso expusimos no solo a quien deforestaba y a los sancionados, sino a los compradores de productos que causaban la tala. Se empezaron a limitar los créditos para los condenados por deforestación y ahí comenzó a aflojar. Precisamente estas son las políticas ambientales que se están viniendo abajo en pleno siglo XXI.

¿Hay alguna diferencia entre la deforestación de hace diez años, que también era dramática, y lo que ha sucedido en las últimas dos semanas en la Amazonia?

En aquel momento había una gestión ambiental comprometida con revertir ese proceso criminal. En este momento hay un liderazgo casi paradójico del Ministerio de Ambiente, que opera en contra del medio ambiente. Cuando tienes un liderazgo ambiental que va en la dirección equivocada es una mezcla letal. Y eso es lo que pasa en Brasil.

Por eso algunos ministros, sociedad civil, comunidad científica, abogados y obispos estamos discutiendo un documento para pedirle al Congreso de Brasil que cree una comisión especial compuesta por diputados y senadores para que suspendan todos los proyectos antiambientales que se están tramitando, y que convoque a audiencias públicas para que personas de saberes notorios, como los indígenas, presenten medidas que restauren la gestión ambiental de Brasil. Y agregaría esto: es fundamental que [Ricardo] Salles renuncie como ministro de Ambiente y sea acusado por irresponsabilidades administrativas.

La promesa de una economía más próspera, entre otras, fue lo que llevó a Bolsonaro a la Presidencia. ¿Cuál es el efecto de la deforestación en el PIB de Brasil?

Esa es la gran pregunta. En este momento, la economía se deteriora y la deforestación aumenta. Cuando fui ministra de Ambiente, el crecimiento económico subió un 3 %, con períodos en los que se llegó a más del 5 %. Los agronegocios crecieron 2 %, y sin embargo la deforestación cayó de manera vertiginosa. Eso muestra que la relación entre la destrucción del bosque y el crecimiento del PIB no es real. El crecimiento económico y la protección de los activos ambientales es posible y aún hay medios para ser prósperos sin tener que destruir nuestros medios de vida.

Las empresas agropecuarias de Brasil tienen una metodología de producción agrícola que dobla y triplica la producción sin tener que talar bosques. La llamada agricultura baja en carbono tiene un retorno mucho mayor que las actividades predatorias. Pero el Gobierno prefiere dialogar con actores que por ignorancia o mala fe incitan a la depredación sobre la selva. Están cayendo árboles de más de 600 años, de 35 metros de alto y dos metros de diámetro, especies fantásticas, para hacer pastos que tienen una vida útil de, máximo, diez años. En seguida incendias, cultivas en los suelos, que son fértiles por poco tiempo, y debes seguir tumbando.


El jueves, los pueblos indígenas de la Amazonia se declararon en emergencia humanitaria a través de una carta abierta y culparon de la destrucción del bosque a Evo Morales y Jair Bolsonaro. Pero ¿son solo ellos los grandes culpables? ¿Hasta dónde llega nuestra responsabilidad?

En este momento tenemos dos grandes polos de deforestación: Brasil y Bolivia, en función de proyectos de soya de Morales o de las políticas de Bolsonaro. La deforestación en el resto de países amazónicos como Colombia o Perú también es grave, pero queda opacado. Esto confirma que la falta de compromiso es una cuestión tanto de derecha como de izquierda. En la ultraderecha tienes a Bolsonaro y en la ultraizquierda tienes a Nicolás Maduro, en Venezuela. Ambos tienen políticas muy irrespetuosas del medio ambiente.

Por otro lado, estos incendios sin control que carcomen día a día la Amazonía han cobrado la vida de distintas especies animales que allí habitan. Serpientes, peces, mamíferos, entre otros; han sufrido las consecuencias de la desatención humana. En dicho bosque tropical se han encontrado los cuerpos de los animales que intentaron huir y salvarse de las llamas, pero que, lamentablemente, no lo lograron.

Efe Aurelio de Andrade tiene 65 años y es el dueño de una pequeña finca ubicada a unos cuantos metros de las llamas; Andrade manifestó: «El fuego sigue constante desde hace más de 24 horas. Yo me desperté en el medio de la noche por la luminosidad y el ruido y alerté a mi esposa».

Asimismo, vecinos y pobladores del territorio resguardan cada día a centenares de animales como vacas y gallinas; las cuales, a pesar de la situación, intentan vivir. A su vez Efe expresó: «Nos ponemos muy tristes, porque si ese fuego los alcanza a ellos (los vecinos) o a nosotros, nos quedamos sin los animales».
Los fuertes vientos que azotaron la selva conllevaron a que los incendios se expandieran y aumentaran.

«Si de hecho alcanza nuestras propiedades, se nos hará muy complicado apagar el fuego. Solo Dios podría hacerlo», señaló Andrade.
El agua que fluye en la Amazonía conforma el 20% de dicho líquido dulce, mundialmente; esto significa un gran peligro no solo para la biodiversidad global sino en para la posible pérdida del esta.

La tardía reacción del Gobierno brasileño igualmente provocó una ola de críticas y protestas en varias ciudades del país, que llevaron a que el presidente Jair Bolsonaro autorizara el empleo de las Fuerzas Armadas en las labores para contener las llamas. Es la Amazonia la que «regula el clima y las lluvias en el país. Cuanto mayor la deforestación, más desreguladas serán las lluvias», lo que influye también en el clima global, explicó a Efe el coordinador de políticas públicas de Greenpeace, Márcio Astrini. Fuente: El Tiempo.

Pero, ante toda esta situación, ¿qué podemos hacer? El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) informó acerca de una serie de propuestas que hacen a la población para ayudar a controlar la crisis que azota a la Amazonía. Estas son las 5 propuestas:

1. Firmar una petición en la cual se solicita la declaración de emergencia ambiental y social en el zona. Además, con esto, se busca la «cero deforestación» provocada por las cadenas de valor de productos forestales y agropecuarios, enfocados en la soya y la ganadería.

2. La realización de donaciones por medio del portal de la organización. El dinero donado ayudará a los pobladores que se han visto afectados por las violentas llamas; también se utilizará para proveer de equipos a los encargados de controlar los incendios.

3. La WWF pide la colaboración mundial para difundir información real acerca de la problemática que azota los bosques de la Amazonía. Es decir, compartir información de las cuentas oficiales que están encargadas de la operación en el territorio.

4. El pasado 10 de agosto la Organización de Naciones Unidas (ONU) realizó un llamado de atención global con el fin de reducir el consumo de carne. Por esto, la WWF convoca a un cambio drástico de hábitos, es decir, la generación de conciencia sobre los productos adquiridos.
«Compra productos fabricados con materia prima maderable (material de construcción, mueblería, tableros, papelería, cartón, embalajes y accesorios de hogar) que contengan el sello FSC en su etiqueta”, expresó la WWF.

5. Es fundamental generar empatía en aquellas personas que hacen caso omiso para, así, encontrar una posible solución más rápida y efectiva. Esto implica la divulgación y la toma de las riendas políticas sobre la problemática.


Desde El Vínculo Digital hacemos un llamado de atención a todos nuestros seguidores para que juntos contribuyamos a la conservación de la biodiversidad mundial. La situación por la que está pasando la Tierra es crítica y más teniendo en cuenta que, según la Greanpeace, entre enero y agosto del presente año se registró un aumento en los incendios del 145%. Si lo comparamos con estadísticas del año 2018 durante el mismo intervalo de tiempo, la situación es realmente angustiante.

Tomado de: Resumen agencias.

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