Medio ambiente

2100: Un año angustiante para la biodiversidad marina

Para nadie es un misterio ni nada inusual que en la actualidad el planeta se ve notablemente afectado por diversos factores contaminantes como la tala excesiva de árboles, las emisiones de gases peligrosos por parte de las industrias a la atmósfera, la extracción, procesamiento y refinamiento de combustibles fósiles (carbón, petróleo, etc.), el temido efecto invernadero, entre muchos otros agravantes del ecosistema.

Precisamente, hoy vamos a profundizar sobre esta última problemática. El portal Ecología Verde explica que «El efecto invernadero es un proceso natural que se da en la atmósfera de la Tierra. Este proceso comienza cuando la energía solar llega a la superficie de la Tierra, atravesando la atmósfera, y calienta tanto el suelo, o geosfera, como la superficie de agua, o hidrosfera. Después, el calor emitido por la superficie del planeta asciende y los gases presentes en la atmósfera se encargan de retener una parte de esta energía en forma de calor, y el resto atraviesa la atmósfera, regresando al espacio. De esta forma, puede haber vida en el planeta tal y como la conocemos, pues se mantienen temperaturas óptimas, entre otras condiciones». Lo alarmante de la situación es que, desde hace varios años, la actividad humana ha causado una «reversión» de dicho proceso, transformándolo en algo negativo, y, por lo tanto, dañino para el medio ambiente. Algunas causas de la «atemorizante» situación por la que pasa la capa de ozono son: la deforestación, el uso de los sprays, la ganadería intensiva, las fábricas industriales, el uso abusivo de combustibles fósiles y de los medios de transporte (automóviles, motocicletas, aviones, etc.).

La Tierra constantemente nos habla. Un claro y lamentable ejemplo de esto es el deshielo de los polos, lo cual genera que diferentes especies animales que viven en este tipo de ecosistemas, como los osos polares, «emigren» a lugares que no son su hábitat natural. Una investigación hecha por científicos de más de doce países, que publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, asegura y sostiene que el «riesgoso» cambio climático está causando un alarmante efecto en la fauna marina. Dicho esto, existe una gran posibilidad de que, para el próximo siglo, si no se toman medidas drásticas, la biodiversidad global se enfrentará a graves problemas ambientales.

Según esta misma investigación, si no paran las emisiones de gases de efecto invernadero, las cuales provocan consecuencias como: tormentas y lluvias en lugares que son poco húmedos y, por lo tanto, lluviosos; el incremento del impacto de la radiación solar; erosión de la tierra y pérdida de su fertilidad para cultivar; migración de animales; el cambio climático; aumento de la temperatura de la Tierra; océanos y atmósfera, para el año 2100, la fauna marina mundial podría limitarse a tan solo, el 17%.

“No hay diferencias cualitativas entre el hemisferio norte y el sur. Las principales diferencias se observan entre las latitudes altas y las bajas. El calentamiento global está produciendo una migración hacia los polos, donde se espera un incremento en la biomasa animal, en oposición a los trópicos y el Ecuador”, explica Ricardo Oliveros Ramos, integrante de Instituto del Mar del Perú (único centro latinoamericano participante entre más de 30 organismos de 12 países y cuatro continentes) y, quien además es uno de los autores de la investigación.

El cambio climático ha generado que la fauna marina disminuya de forma desalentadora, y uno de los motivos de dicha disminución, se basa en que se produce “un desbalance en la disponibilidad de nutrientes, lo que provoca un menor valor nutricional desde la base de la cadena alimentaria, el fitoplancton, que se propaga y amplifica hacia la trama alimentaria, hasta llegar a los recursos pesqueros”, afirman Claudio Buratti, Vivian Lutz y Federico Cortés, especialistas del INIDEP (Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero), de Mar del Plata, Argentina.

Oliveros Ramos dijo al portal SciDev.Net: “La reducción de biomasa esperada por efecto del cambio climático es una deuda que hemos contraído ya, y que deberemos pagar, con o sin pesca”. Igualmente, aportó y expresó que la colaboración del trabajo entre las instituciones permitió hacer una meticulosa evaluación oceánica integral de los efectos que ha tenido el cambio climático; por medio de seis modelos de ecosistemas marinos mundiales, ubicados en cuatro escenarios de emisión y con dos modelos del sistema terrestre.

Dichos especialistas señalaron a SciDev.Net que esto “permite obtener mejores resultados (que con un único modelo), pero hay que interpretarlos con cuidado ya que muestran tendencias globales, pero pierden precisión a escalas espaciales más reducidas. Puede observarse claramente cómo alrededor del cono sur de América del Sur, donde los modelos muestran elevada declinación de la biomasa, se hallan las áreas de mayor incertidumbre”.

“Estos modelos han sido contrastados con datos empíricos y muestran un acuerdo razonable. Sin embargo, la fortaleza del trabajo radica en haber considerado modelos muy distintos y que todos coincidan en la dirección del impacto del cambio climático” explicó Ramos.

Según los resultados de las investigaciones, el cambio climático se aumentará en el nivel superior de la cadena alimentaria, por lo tanto, animales de mayor tamaño, como peces y mamíferos marinos, podrían sufrir reducciones más graves que los animales de poco tamaño, es decir, como el fitoplancton. “Esto será motivo de futuras investigaciones porque son muchas las posibles causas. Es probable que tengan una gran variabilidad espacial, por lo que modelos regionales (enfocados en un ecosistema particular) podrán ayudarnos a explicar los mecanismos involucrados”. Todo indica que para el futuro serán de suma importancia las decisiones que se tomen con respecto a temas como la pesca, la contaminación de las aguas y otras actividades humanas que puedan representar un peligro inquietante para los océanos. “Si se adoptan modelos de gestión basados en los ecosistemas podrán mitigarse algunas consecuencias del cambio climático, manteniendo la salud del conjunto y la provisión de servicios ambientales. Pero esto solo puede suceder si la comunidad internacional, incluidos los organismos nacionales y regionales, fortalece las instituciones implicadas y los enfoques de gestión”. Asimismo, expresó el experto Ramos.

Dicho especialista añadió que “si bien a escala global, lo mejor para minimizar los impactos del cambio climático es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, los países latinoamericanos tenemos escaso control sobre eso”. Finalmente concluyó: “No obstante, los ecosistemas marinos que se exploten de manera sostenible podrán afrontar mejor los impactos del cambio climático y, sobre esto, sí podemos tomar medidas directas. Es clave desarrollar políticas de manejo pesquero sostenibles que consideren la incertidumbre ambiental”.

El llamado de alerta es para que seamos conscientes de la verdadera importancia que tiene cuidar nuestra biodiversidad, ecosistema y vida.

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