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La vía al Llano: incertidumbre que le arrebata el sueño a Guayabetal

Guayabetal es un municipio del departamento de Cundinamarca, ubicado en la Provincia del Oriente, a 65 km de la capital colombiana, Bogotá. Dicho municipio se consolidó con la carretera a Villavicencio. ¿Es esto, actualmente, una bendición o una condena?

Guayabetal se considera como el principal damnificado de los derrumbes que se han venido presentando desde el 13 mayo, debido a la corta distancia que hay entre el municipio y el lugar afectado por la avalancha de tierra (200 metros separan a Guayabetal del derrumbe del Kilómetro 58, vía Bogotá—Villavicencio). Sus casi 2000 habitantes se encuentran totalmente angustiados por la situación, ya que para ellos esto representa el probable desalojo de sus propiedades.

No obstante, este pasado viernes 14 de junio, el Puesto de Mando Unificado en el municipio determinó que, por el momento, no habrá evaluación de los guayabetalinos.

El alcalde del territorio, Javier Castro, explicó: “No hemos decretado esa medida en la zona urbana porque el río Negro no ha sufrido, aún, ningún tipo de represamiento”.

El río Negro es otro gran motivo de alerta, dado que podría estancarse si la tierra cae sobre la cuenca, pues dicho cuerpo de agua fluye pocos metros debajo de la zona del derrumbe.

Eduardo González, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) Cundinamarca, afirmó: “La comunidad puede estar tranquila, pero también alerta porque la situación nos puede cambiar en cualquier momento. La mejor manera es que nos alistemos y estemos coordinados”.

Cabalmente, ayer, sábado 15 de junio, se llevó a cabo un simulacro de evacuación, el cual recreaba la salida de 285 familias y más de 1.200 personas en caso de alguna calamidad o catástrofe. Esto, según el presidente Iván Duque, permitió “que los habitantes se preparen y fortalezcan sus capacidades de respuesta comunitaria, y reconozcan e identifiquen las rutas y puntos de evacuación ante la presentación de cualquier emergencia derivada de la situación”.

“Es el mecanismo idóneo para que podamos destinar recursos directos y ágiles para hacer las contrataciones necesarias y superar la crisis. El impacto en la gente es incalculable. Ellos dependen de la venta de sus productos, y desde hace más de seis meses tienen derrumbes sobre esta vía”, expresó el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey.

Como consecuencia de esta problemática ambiental, los campesinos no pueden trasladar su producción agrícola  y los comerciantes del municipio no pueden subsistir del turismo, el cual es su actividad económica principal. Además, los niños y jóvenes estudiantes de la Institución Educativa Monseñor Alberto Reyes Fonseca, igualmente se han visto afectados, ya que debido a la notable y peligrosa dificultad que se presenta para llegar a la escuela, los infantes dejaron de asistir a sus clases, por lo tanto, los administrativos se vieron obligados a modificar el calendario académico y reabrieron sus puertas el 4 de junio, pero aún así el 38% de los estudiantes ha faltado.

Acceder a la salud también se ha convertido en una gran dificultad, porque los pobladores que iban a Cáqueza para ser atendidos, a día de hoy no pueden hacerlo debido al derrumbe. Por esta razón, las autoridades decidieron que quienes se encuentren afiliados a EPS Convida en Guayabetal, Paratebueno y Medina sean evaluados con la IPS Centro Hospitalario del Meta, en Villavicencio.

Por el momento, se tienen planteadas dos tipos de ayudas. En primer lugar, se hará asistencia inmediata a las personas que pierdan su vivienda, para ser ubicados en un albergue. En segunda instancia, se piensa solucionar el daño comercial con el apoyo de las carteras ministeriales competentes.

Actualmente, la Vía al Llano se mantiene en alerta roja, además, sigue la constante vigilancia y supervisión con el fin de evitar cualquier tipo de daño a la comunidad. El presidente colombiano, por medio de su red social Twitter, expresó: “He dado instrucciones a todas las entidades del Gobierno Nacional, y especialmente a la Unidad de Gestión de Riesgos y al Ministerio de Transporte, para que se mantenga la vigilancia, el monitoreo y el seguimiento a la situación que se presenta en la Vía al Llano, especialmente en el kilómetro 58. Seguiremos trabajando articuladamente, con los departamentos de Meta y Cundinamarca, las autoridades municipales, la concesión vial y los organismos de emergencia, para salvaguardar la vida de las comunidades, que es y será siempre nuestra prioridad”.

La realidad es que la situación se agrava cada vez más con el pasar de los días, sobre todo con colapso del puente en la Vía al Llano, kilómetro 58. Dicha estructura conectaba los túneles 13 y 14 del corredor vial.

Solo queda esperar el resultado de las soluciones que planteó el Gobierno para la pronta solución de esta tragedia ambiental, y que, de esta forma, los guayabetalinos logren, ¡por fin!, conciliar el sueño.

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