¡Nos quieren robar Salento!

Medio ambiente Nacional

Tras fallo del tribunal administrativo del Quindío, le entregan y abren las puertas de Salento con alfombra roja al desastre de la megaminería.

Salento. Probablemente poco se escucha de este hermoso municipio colombiano ubicado en el departamento del Quindío y, especialmente, conocido por sus fincas cafeteras y naturaleza incomparable. Al este se encuentra el Valle del Cocora, donde las palmas de cera— un símbolo nacional—albergan especies de loros poco comunes y que, probablemente, solo se encuentran allí. También es considerado el municipio más turístico del eje cafetero. Indudablemente este departamento debería resonar en cada rincón del país. Hoy es noticia, pero no por su hermosa naturaleza, sino, tristemente, por la inmoralidad de la minería.
En febrero de este año había sido aprobado por el Concejo Municipal de Salento un proyecto que pretendía defender el patrimonio cultural y ecológico, proyecto que este martes 4 de junio ha sido invalidado por medio de una sentencia emitida por parte del Tribunal Administrativo del Quindío, acatando la demanda por parte de la gobernación; alegando que la Corte Constitucional es contundente al determinar que las entidades territoriales no tienen competencia absoluta para los fines que prevé el acuerdo cuestionado, pues ello debe ser decidido entre estos y la Nación. Lo cierto de esto es que esta decisión que le da cabida libre, y le abre las puertas con alfombra roja a la megaminería.
Salento provee el 70% de agua para el Quindío, por lo que, evidentemente, esta decisión ataca gravemente a uno de los territorios más hermosos y valiosos del país, cambiando paisajes por el desastre que deja los proyectos de la megaminería. Esta determinación es considerada por muchos ambientalistas como un crimen contra uno de los lugares con más riqueza natural y para las nuevas generaciones que posiblemente no podrán conocer la magia de Salento.
Para nadie es un secreto que desde hace tiempo se ha estado luchando para la absoluta protección de nuestra naturaleza, el rechazo de la minería y la entrada de empresas extranjeras que solo pretenden explotar nuestros recursos, esfuerzos que ahora se ven gravemente afectados y vulnerados por estas decisiones difíciles de comprender. ¿Desde cuándo hemos cambiado naturaleza por máquinas y agua por oro? Son muchas las incógnitas que nos dejan esta lamentable situación. Ahora el destino de Salento está en manos de quienes aún defienden la biodiversidad del país. Ambientalistas invitan el próximo viernes 7 de junio a marchas en defensa de esta zona.

En medio de este caos, ¿existirá algún interés político? ¿Habrá alguna regalía que pueda reemplazar el Valle del Cocora?

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