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Opinión

Coronavirus: una desgracia y la evidencia de un país desigual

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Existen diversas opiniones acerca de la educación en Colombia, lamentablemente la realidad es que esta no está al alcance de todos los niños y jóvenes del país. Las malas infraestructuras sumadas a la falta de bibliotecas y laboratorios de calidad, son tan solo algunos de los problemas que enfrentan los estudiantes cuando se disponen a recibir sus clases.

Por consiguiente, si la educación colombiana ya era todo un reto y se caracterizaba por sus constantes falencias, tras la llegada de la COVID-19 todo empeoró. Desde niños que trepan árboles con el fin de alcanzar la señal que necesitan hasta jóvenes que cancelaron su proceso de aprendizaje debido a que no cuentan con computadores, tabletas o celulares; es la triste situación de Colombia en la actualidad.

Datos revelados por el Ministerio de Educación y el Icfes, los cuales fueron analizados por el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, revelaron que tan solo el 17% de los 2’400.000 estudiantes de colegios rurales tienen acceso a herramientas tecnológicas y a Internet, por lo tanto, cerca de 408.000 niños no están recibiendo clases virtuales durante la crisis provocada por el coronavirus.

En ciudades como Bogotá, donde gran parte de la población no pertenece al sector rural, el 68% de los estudiantes de grado once mencionó tener computador e Internet. Sin embargo, Daniela Argüello, estudiante de Turismo de la Universidad Industrial de Santander con sede en el municipio del Socorro, señaló a El Vínculo Digital que: “No poseo computador ni un buen internet para desarrollar mis clases virtuales”.

No es un secreto para nadie que la educación en tiempos de Covid–19 se ha vuelto todo un reto, las cifras lo demuestran, ya que en departamentos como Vaupés, Vichada, Guainía y el Amazonas, menos del 10% de los estudiantes pueden realizar sus clases de forma efectiva puesto que no tienen acceso a las herramientas necesarias.

¡Y es que para nadie es un secreto! Aquí la desigualdad es amplía, la pobreza enorme y las ganas de salir adelante todo un sueño. La educación es un derecho que debería cumplirse a cabalidad, pero algo que este país está muy lejos de conseguir; ya que para esto, y en medio de la emergencia sanitaria por la que atraviesa el mundo, se necesita como mínimo de Internet, tristemente el Dane ha aclarado que solo el 43 por ciento de la personas tienen acceso a este, lo cual abre la brecha entre los que tienen y los que no.
¿Será que los gobernantes están luchando verdaderamente por alcanzar el crecimiento del país? Esta es la sombra, la otra máscara, la historia que ha atormentado y que ha perseguido al pueblo colombiano durante décadas.


Sí, efectivamente el Ministerio de Educación ha dado “soluciones” a la crisis: la radio, las guías físicas, la televisión y las tan discutidas clases virtuales son algunas de las estrategias que ha adoptado el Gobierno para salvaguardar el proceso educativo de los niños y jóvenes; pero, ¿qué pasa con aquellos que no tienen la posibilidad de seguir sus clases como consecuencia de la falta de Internet o de una computadora? La educación se debe replantear, la empatía debe surgir y los docentes se han transformado en héroes durante la pandemia; no obstante, han surgido diversas críticas sobre estos últimos: “Las clases no son entendibles, hace falta compresión por parte de los maestros, no tenemos las herramientas necesarias y las calificaciones no son justas”, fueron algunas de las quejas que manifestó Daniel Felipe Aceros, estudiante de Ingeniería de Sistemas, perteneciente a las Unidades Tecnológicas de Santander a EVD.

“Tenemos al 57 por ciento del sistema educativo trabajando con guías y materiales entregados con el PAE en Casa. El 25 por ciento usa los canales de radio y televisión del Ministerio y las entidades regionales y un 20 por ciento usa los contenidos del portal Aprende Digital. Todo esto además del trabajo que se realiza con los docentes día a día”, expresó la ministra de educación, María Victoria Angulo.

La situación es preocupante y el LEE de la Universidad Javeriana lo reafirma, pues antes de que llegara el virus al país, se había advertido que el 96% de los municipios de Colombia no estaban realmente preparados para enfrentar la situación actual, por lo tanto, la implementación de las clases virtuales serían todo un reto para una nación tan desigual y pobre.

“Dado que en el área rural las restricciones tecnológicas son mayores, esto podría llevar a que la deserción pueda ser mucho mayor. Los estudiantes del área rural tienen menos acceso a material de apoyo académico y posibilidades de recibir educación por medio de métodos no presenciales. Además, muchos de ellos podrían desertar debido a que tendrán que ayudar a sus familias en las labores del hogar o del campo, o bien –para los de los últimos grados de bachillerato- en la búsqueda de trabajo para tener ingresos adicionales en sus hogares afectados por la crisis económica”, aceptó para EL TIEMPO, Luz Karime Abadía, codirectora del LEE. Asimismo, el experto en educación Francisco Cajiao, expresó que: “Aproximadamente solo el 30 por ciento de los docentes del país están capacitados en competencias virtuales, y en su mayoría estos se ubican en las grandes ciudades. En el campo, incluso los profesores no tienen acceso a internet o computadores”.

Colombia, un país conformado por gente guerrera en donde sus lindos paisajes y exótica comida son características de la cara que sus gobernantes muestran, de la cara más conocida por el mundo. Tristemente, hoy miles de niños y jóvenes sueñan con cambiar su destino por medio de la educación, sin embargo, en tiempos de coronavirus y con un país marcado por la desigualdad e inestabilidad, dicho sueño parece derrumbarse ante los ojos de aquellos que tienen el futuro de Colombia en sus manos. Esta es la cara oculta del que alguna vez fue considerado como “el país más feliz del mundo”.

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