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Incertidumbre: La costa pacífica colombiana se encuentra en peligro latente debido a posibles tsunamis

Por estos días se ha estado hablando del riesgo en el que se encuentra la costa pacífica colombiana por el riesgo de tsunamis. En esta nota hablaremos acerca de ello y usaremos la siguiente información para contextualizarnos un poco mejor:

“La región del Pacífico ​ es una de las seis regiones naturales de Colombia.
Comprende la totalidad del departamento del Chocó, y las zonas costeras de los
departamentos del Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Está ubicada en la franja oeste del país, limitando al norte con Panamá, al noreste con la región Caribe, al este con la cordillera Occidental que la separa de la región Andina, al sur con Ecuador y al oeste con el océano Pacífico, de donde toma su nombre.

Hace parte del Chocó biogeográfico y está dividida en dos grandes zonas
marcadas por el cabo Corrientes. Las principales ciudades
son Buenaventura, Tumaco y Quibdó. En ella se desarrolló la cultura Tumaco-La
Tolita. Es una región con una inmensa riqueza ecológica, hidrográfica, minera y forestal en la cual se encuentran parques nacionales naturales.​ Es también la tierra
principal de la cultura afrocolombiana y de numerosas tribus indoamericanas que
fueron denominados chocoes; por los españoles al momento de la Conquista, aunque el término incluye familias lingüísticas de diferente origen. El litoral pone a Colombia de frente al Océano más grande del mundo y con ello un campo de
encuentro internacional vital para su desarrollo”. Un litoral es el área de “transición entre ecosistemas terrestres y los marinos”.

Wikipedia. Región del Pacífico (Colombia)

Dicha ‘frontera’ de nuestro país está en riesgo inminente, ya que su ubicación está en el famoso Cinturón de Fuego, es decir, un área que concentra algunas de las zonas de subducción más importantes del planeta, lo que genera una actividad sísmica y volcánica constante.

El lecho de este océano reposa sobre varias placas tectónicas que, por la permanente fricción entre sí, acumulan tensión que a su vez genera sismos y terremotos en los países del cinturón. (Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos, Canadá, luego dobla a la altura de las islas Aleutianas y baja por las costas e islas  e Rusia, Japón, Taiwán, Filipinas, Indonesia, Malasia, Timor Oriental, Brunéi, Singapur, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tonga, Samoa, Tuvalu y Nueva Zelanda.

Hagamos un recuento de los dos terremotos más temidos por la población colombiana a lo largo de la historia. Por un lado, el 31 de enero de 1906, en la frontera entre Ecuador y Colombia se registró el terremoto que, hasta el día de hoy, ha sido el más catastrófico en la historia del planeta, con una magnitud de 8.9 en la escala de Richter.

Por otro lado, el 12 de diciembre de 1979, a las 2:59 a.m., un fuerte sismo alarmó a la comunidad nariñense, despertándolos de sus sueños para enfrentarse al caos total; entendiendo así; que se enfrentaban a un terremoto extremo con magnitud de 7.9 en la escala de Richter. Fue un terremoto submarino, por lo cual su epicentro se localizó en el océano Pacífico a 75 kilómetros de la costa del puerto de Tumaco, departamento de Nariño y a 1.602º N; 79.363º W. Los habitantes quedaron totalmente a oscuras. Tiempo después entre el llanto, la desolación y la confusión; los sobrevivientes se enfrentaron a un poderoso tsunami que arrasó todo lo que se cruzaba por su camino en la costa Pacífica del departamento de Nariño. Se estimaron grandes pérdidas, 250 personas muertas, 300 desaparecidos, 1.000 heridos y cerca de 4.000 familias damnificadas. En ese momento, el Instituto Geográfico de los Andes, clasificó aquel sismo, en nuestro siglo, como el segundo más fuerte en el país.

La costa Pacífica de Colombia está expuesta a tsunamis como consecuencia de los fenómenos sísmicos del pasado. El organismo encargado de monitorear, vigilar y emitir la información obtenida de los tsunamis; además de buscar y velar por la seguridad de la población colombiana, en caso de que se presente dicho “problema” (de nuevo), es el Centro Nacional de Alerta por Tsunami (CNAT). Dicho centro está conformado por profesionales expertos en: Física, Geología, Sismología, Paleontología, Hidrología, Biología Marina, Ingeniería de Sistemas, Programación e Ingeniería Física

“En caso de presentarse una emergencia, la unidad emite un boletín informativo con una imagen adjunta de la zona en la que sucedió. El CNAT se encarga de comunicarle a la Unidad de Gestión de Riesgo y Desastre si el sismo desencadenó un tsunami en la región y de esta forma atender la situación de emergencia”, informó la entidad.

En nuestro país existe un Sistema Nacional de Atención de Alerta por Tsunami, conformado por cuatro entidades: El IDEAM es la institución responsable de comunicar los reportes meteorológicos, además se encarga de determinar en qué momento y situación las olas se catalogan como un tsunami; el Servicio Geológico Colombiano se encarga de emitir la información sísmica en Colombia; por otro lado, se encuentran: La Unidad de Gestión de Riesgo y la Dimar.

El CNAT cuenta, además, con el apoyo de diversas organizaciones internacionales, quienes nos comparten información sobre los sismos que se presentan fuera del territorio. Estos son: El Servicio Geológico de Estados Unidos; el Servicio Geológico de Europa, el Centro de Alerta por Tsunami del Pacífico (ubicado en Hawái), un centro de la NOAA (Agencia Atmosférica y Meteorológica de Estados Unidos, por sus siglas en inglés) y la Agencia Meteorológica de Japón.

Mary Luz Rengifo, ingeniera física del CNAT, explicó: “Dependiendo de donde sea el evento, nosotros nos referimos a un servicio geológico de ese país, o las redes vecinas, es decir, en este caso, para Pacífico sudeste, tenemos contacto directo con los centros de alerta por tsunami de Ecuador, Chile y Perú, de los cuales recibimos inmediatamente sus mensajes”.

¿Qué es y cómo reconocer un posible tsunami? 

Un tsunami es una serie de olas generadas, principalmente, por un terremoto en el fondo marino. Estas se mueven en todas las direcciones y viajan a gran velocidad en el océano. A medida que se acercan a la costa se vuelven peligrosas y destructivas porque su altura aumenta y su potencia disminuye.

Para identificarlo basta con reconocer los cambios que el mar sufre. Este cambia su nivel, en ocasiones se aleja rápidamente de la playa y deja al descubierto peces, conchas u otros animales marinos. Además, se escucha un ruido ronco y fuerte dentro del mar, como el motor de un avión, y se observan burbujas en la superficie, “como si el agua estuviera hirviendo”, según advierte la Dimar en un folleto informativo.

En caso de emergencia, las personas deben dirigirse rápidamente a las rutas de evacuación y de ahí acercarse a los sitios de encuentro o zonas seguras establecidas dentro de la comunidad. Una vez ubicados deben esperar las indicaciones de las autoridades competentes.

¿Por qué no se han presentado más tsunamis en Colombia?

Para que un tsunami ocurra debe haber un sismo fuerte que lo genere. Hasta ahora no se ha acumulado toda la fuerza necesaria para que una placa se rompa y pueden pasar décadas para que esto pase, según Mary Luz Rengifo, funcionaria del CNAT. En caso de que suceda, no pueden pasar más de diez minutos para que la alerta llegue hasta la Gestión de Unidad de Riesgo.

De acuerdo con el CNAT, Colombia cuenta con las herramientas necesarias para emitir una alerta a tiempo en caso de tsunami. “Como sistema nacional, estamos preparados para emitir la información y estamos trabajando en procesos de sensibilización hacia la comunidad para que ellos sepan qué hacer en caso de un tsunami”, dijo la funcionaria.

Los riesgos para la costa Pacífica

Los eventos sísmicos en el Pacífico le dan tiempo al centro de alerta para procesar la información y verificar si hay o no una probabilidad de que suceda una emergencia de estas en el país. El litoral Pacífico presenta la mayor probabilidad de generación de tsunamis en el país debido que se encuentra ubicado en el cinturón de fuego del Pacífico, zona donde convergen dos placas sísmicas, Sudamericana y Nazca. Esto ocasiona una intensa actividad sísmica y volcánica que podría generar sismos grandes que produzcan a su vez un tsunami.

“Cuando la placa se rompe, se sube y genera una onda. Como estamos hablando de más de tres mil metros de profundidad, esta empieza a viajar. En aguas profundas la onda es pequeña, pero a medida que va llegando a costa esta aumenta en tamaño y disminuye en velocidad. En la zona más crítica de Colombia, un tsunami, podría estar arribando entre 18 a 20 minutos a la primera población”, aseguró Rengifo.

Las cantidades de olas y el tiempo de un tsunami no se pueden predecir. Normalmente son “un tren de ondas” que puede durar horas, que dependen de la magnitud del sismo que lo genere. No siempre la primera es la más peligrosa o más alta. En la mayoría de los casos es la segunda o tercera ola la más fuerte por la acumulación que ya tiene desde la primera. Según la Dimar, la diferencia de tiempo entre las ondas puede variar, algunas pueden tener entre cinco o 20 minutos o hasta una hora de diferencia.

“Es nuestro deber informar el tiempo estimado que tiene la comunidad para evacuar el área y tomar las medidas de seguridad (…) Como son pronósticos, no son exactos. Los tsunamis no son todos iguales. Depende de cómo se genera el evento, de cómo se rompen las placas, entonces es muy variable”, explicó Mary Luz Rengifo.

En 2014, la Dimar compró una boya que cuenta con un sensor a 2.900 metros de profundidad que determina el momento en el que una placa se rompe y entrega la información pertinente vía satélite. Su inversión fue de un millón de euros. Está ubicada a 79 millas náuticas de Tumaco, la zona más propensa a sismos. Anualmente se realiza el mantenimiento que, según la entidad, cuesta alrededor de 200 millones de pesos. Este monto varía dependiendo de los repuestos que se necesiten. El trabajo tarda un día entero. Para llegar hasta ella el equipo encargado tarda aproximadamente 18 horas navegando.

Las Antillas protegen a la región Caribe de un Tsunami 

En la costa Caribe no hay una zona de subducción, es decir, un espacio en que las placas chocan entre sí. No cuenta con un punto establecido para predecir si va a ocurrir un sismo que genere posteriormente un tsunami. «La más cercana es la de las Antillas, pero tenemos la confianza que esas islas nos van a proteger en caso de que ocurra un evento sísmico que genere un tsunami”, aseguró la ingeniera física del CNAT.

La amenaza más fuerte para el Caribe es el deslizamiento submarino, así lo detectó el Centro de Alertas de Tsunami.  “Como el suelo del fondo marino no es plano, y puede haber especies de montañas, estas, en caso de que ocurra un sismo fuerte o sin necesidad de un sismo, se pueden derrumbar y generar la perturbación del agua. Eso también nos genera un tsunami”, aseguró Rengifo. Sin embargo, a diferencia del rompimiento de las placas en el Pacífico, los deslizamientos submarinos no se pueden predecir. Solo es posible alertar a la Dimar sobre el evento cuando se presenta la emergencia.

En el Caribe existen zonas sensibles a estos derrumbes. En 2017, en Santa Marta, la CNAT registró una situación de ese tipo en la que, afortunadamente, las ondas no superaron los 30 centímetros. Los hechos ocurrieron en el acuario de Santa Marta, Ciénaga y Pueblo viejo, municipios del Magdalena.

En Colombia existen cinco estados de alerta de Tsunami distribuidos por niveles y colores: el verde es informativo, es decir, no ocurrió ni genera una amenaza; el amarillo significa vigilancia, aún no se tiene información concreta, pero está en investigación; el naranja es cuando se declara una emergencia y se pueden presentar olas entre 30 cm y 1 metro. El rojo es alerta máxima, inundaciones fuertes, con olas superiores a un metro; y el azul significa que la emergencia ya pasó.

Así mismo, cuenta con umbrales de activación que «se establecen para eventos locales y hacen referencia a eventos que puedan tener máximo una hora de arribo a las costas colombianas”, explicó Mary Luz Rengifo a El Espectador.

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