Última carta

Para pensar

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Después de meditar varios años y de abordar por no sentenciarme a una eternidad de silencio, he decidido pronunciar unas pocas palabras con el objetivo de salir de esta prisión en la que me encuentro, espero que terminada mi ponencia pueda tener mi libertad, tomo la palabra para contar mi versión de los hechos, fue hace un poco más de 8 años, ahí fue cuando la conocí, desde la primera vez que la vi supe que nunca iba a sacarme la imagen de su sonrisa de mi mente, su cabello era increíblemente sedoso, su mirada inspiraba ternura en su máximo esplendor, verla significaba que verdaderamente Dios existe y es el ser más perfecto que hay, ese día marcó mi vida por muchas razones, la primera sensación que tuve al verla fue de admiración, la segunda fue un poco extraña porque nunca había sentido algo similar, sencillamente no encontraba las palabras para describirla y la verdad es que ahora me cuesta mucho más, Ella no es una niña como cualquier otra, ella es indescriptible, y puede sonar un poco exagerado pero no lo es, poco a poco tuve conciencia de eso, a medida que fueron pasando los años me di cuenta de lo que en verdad era ella, quizás la idealice demasiado, cree un universo en el que podía decirle todas estas cosas sin miedo, lo hice porque en este mundo en el que vivimos es una utopía, tuve que entrar en un espacio totalmente idealizado en el que las palabras dejan de ser simple lenguaje, en ese mundo si podía expresar mis más profundos pensamientos, sin importar lo que pasara después, podía salir de esa prisión del silencio eterno, quizás callar era la mejor opción para muchos, pero no lo es para mi, nunca lo será, en este mundo sigo encadenado pero en ese lugar soy libre, en este mundo sigue siendo una utopía pero en el mundo que he creado todo puede hacerse realidad.
Ahí estaba una vez más, el universo lloraba a cántaros cada vez que ella lo hacía, yo no podía soportar verla llorar, era una batalla en mi mente entre hacerla sentir mejor y guardar silencio, por supuesto siempre escogí la segunda opción, la primera no era para mi, en este mundo no, me encerraba en mi habitación he intentaba entrar en mi mundo literario, ese mundo en el que intentaba hacerla sentir mejor, ahí la hacía reír y en muchas ocasiones ella perdía la respiración de tanto reír, esas lágrimas de alegría producían en mi una sensación increíble, pero siempre estaba el mismo problema, no podía encerrarme en ese mundo toda mi vida, tenía que decirle todas esas cosas en el mundo Real, porque lastimosamente mi mundo idealizado no podía hacerlo realidad, fue ahí cuando decidí ponerme en este juicio, confesando que he guardado silencio más de 8 años, no espero mi libertad absoluta, porque de Seguro tendré otras prisiones esperándome, pero habré salido de una, La del silencio…

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