Reseña literaria: El asesinato de Stephanie Mailer

Reseñas literarias

Muy bien conocemos de la existencia de los géneros policiaco, misterio, suspenso y thriller. Hoy les vengo a hablar de un autor que sabe mezclar los susodichos en sus obras para así convertirlas en grandes historias con icónicos personajes. Este exitoso autor suizo, llamado Joël Dicker, ha plasmado en sus anteriores obras, como La verdad sobre el Caso Harry Quebert o El libro de los Baltimore, perfectamente la anterior fórmula, y su nueva novela La desaparición de Stephanie Mailer publicada en el año 2018 no es la excepción.

La historia inicia en el año de 1994 en la localidad de Orphea, una ciudad de ensueño que conserva gran tranquilidad entre sus habitantes, pero esta pronto se verá interrumpida por el trágico cuádruple asesinato de el alcalde Gordon, su esposa y su hijo de cinco años, junto con una mujer que al parecer fue testigo de los hechos, cometidos la misma noche de la inauguración del primer Festival de Teatro, en el que se buscaba realzar la economía de la ciudad. Los policías estatales de New York, Jesse Rosenberg y Derek Scott, encargados de la investigación, logran dar con el asesino llamado Ted Tennenbaum gracias a las pruebas encontradas que parecen resultar irrefutables y muy sólidas. Esto les trae muchos reconocimientos y cambios que marcaran sus vidas ,aunque no necesariamente de la mejor manera.

En 2014, el caso se vuelve a abrir con la extraña desaparición de la periodista Stephanie Mailer, la cual había hecho una declaración en contra Jesse Rosenberg quien está a punto de jubilarse de la policía. Un hecho que provoca el regreso de los dos policías, ahora con la compañía de Anna Kanner, subjefa de la policía de Orphea, para descubrir lo que verdaderamente sucedió en aquel asesinato. Esto lleva a que la investigación dé muchas vueltas con pistas que parecen no llevar a ningún lugar y hasta en muchas ocasiones estancar la investigación; pero que lentamente, con muchas complicaciones y a medida que avanza la historia, se comiencen a conectar los acontecimientos llegando a recrear el pasado en donde diversos personajes tienen muchos propósitos que conducen a sospechar de su inocencia hasta el final. Igualmente, se empiezan a desencadenar una serie de hechos desafortunados en la ciudad que hacen pensar que posiblemente el autor del cuádruple asesinato sigue suelto desde el verano de 1994.

La historia nos trae muchos giros argumentales que a medida que pasan los capítulos hacen dudar constantemente al lector de las teorías planteadas sobre cuáles fueron las razones que llevaron a que ocurrieran los hechos y sobre quién es el asesino, creando de esta forma una trama totalmente impredecible y que con cada revelación se dé un vuelco a la investigación. Llegando a revelar que bajo las apariencias de los personajes se guardan secretos que van enredando más el hilo de los sucesos; secretos como la corrupción en el pueblo por sus mismos mandatarios y dueños de empresas locales.

Joël Dicker nos trae en esta novela una variedad de personajes que no habíamos visto antes, lo que lleva a crear capítulos especialmente para las subtramas personales de cada uno, en los que se nos cuenta sobre el pasado de ellos, que de seguro conectará de alguna u otra manera con el caso, pero también nos presenta anécdotas que pueden llegar a ser algunas veces innecesarias para el desarrollo del problema principal. El autor ha creado personajes que nos acompañarán en cada capítulo y que van evolucionando hasta el final con sus icónicas personalidades, mostrando algunas extravagantes y ostentosas, como la del jefe de policía de Orphea, ahora escritor y director de obras de teatro, Kirk Harvey. También se evidencia como se resalta los ideales feministas y empoderados de las mujeres con la subjefa Anna Kanner que, a pesar del trato poco agradable de sus compañeros, se mantiene firme y realiza un excelente trabajo. Además, se puede notar buen manejo de los tiempos en la historia, conectando de forma magistral el pasado y presente de los personajes y un cambio increíble de escenas con cada uno de ellos.

El escritor ha rodeado, como en sus anteriores novelas, del mundo de las palabras sus historias, pues los protagonistas suelen ser escritores. En el caso de esta obra, se nos muestra a un crítico literario, un director del diario Orphea Cronicle, otro de la Revista, un autor de obras de teatro y una que escribe su novela policiaca.

Dicker tiene un estilo narrativo que atrapa fácilmente al curioso lector con una trama sólida y complicada de una investigación. Con sus enigmas desconcertantes nos mantiene, en más de sus seiscientas páginas, en suspenso hasta el final, el cual resulta sorprendente y satisfactorio sin dejar cabos sueltos y todo queda completamente solucionado. Sin duda es una gran obra que recomiendo para el disfrute de los amantes de la novela negra.

 

 

 

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